Francis no trae solo lluvia: trae un país más lento, con nieve inesperada y rutas que se cortan. El invierno aprieta y obliga a mirar el cielo con respeto.
La borrasca Francis ha entrado en España con una idea simple: no dar tregua. Lluvias persistentes, nieve a cotas más bajas de lo habitual y rachas de viento han cambiado el ritmo de muchas ciudades y carreteras en pleno arranque de año.

El fenómeno llega desde el Atlántico y empuja aire húmedo hacia la Península. Esa mezcla deja precipitación continua y, al mismo tiempo, un descenso térmico que favorece la nieve donde normalmente solo habría agua.
Qué está pasando con la borrasca Francis
La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) ha descrito a Francis como una perturbación muy activa. El patrón es claro: entra humedad, baja la temperatura y el sistema se organiza para sostener la inestabilidad durante varios días, no solo durante unas horas.
En este tipo de episodios, el problema no es solo la intensidad puntual. El riesgo aumenta cuando la lluvia se mantiene y el suelo deja de absorber, porque aparece saturación del terreno y se disparan los avisos por crecidas, balsas de agua y desbordamientos.
Las regiones más afectadas se reparten entre el sur, el centro y el este, con especial atención en zonas de Andalucía, Castilla-La Mancha y la Comunidad Valenciana, además de áreas del interior y del norte. En algunos puntos se han reportado acumulados de lluvia muy alta en un solo día, un dato que explica por qué los servicios de emergencia han reforzado vigilancia y recomendaciones.
Cortes, retrasos y un país que se ralentiza
La primera consecuencia visible se nota en la movilidad. Varias vías han sufrido cortes o restricciones por nieve, hielo y agua acumulada. Cuando la calzada pierde adherencia, el tiempo de reacción se reduce y cualquier frenazo se convierte en un problema serio.
El impacto también alcanza a trenes y aeropuertos. Los retrasos suelen aparecer cuando el viento obliga a limitar operaciones y cuando la lluvia intensa complica la logística en estaciones y accesos. En paralelo, los servicios municipales se centran en despejar puntos críticos y mantener pasos seguros.
En Madrid, la nieve ha dejado una postal que sorprende por la fecha. Pero la imagen bonita dura poco cuando se suman aceras resbaladizas y tráfico lento. Por eso, las autoridades han insistido en prudencia al volante y en reducir desplazamientos que no sean necesarios.
Qué esperar en los próximos días y cómo actuar
Las previsiones apuntan a una mejora progresiva, con lluvias menos generalizadas. Aun así, el frío puede mantenerse, sobre todo de noche y a primera hora, y eso conserva el riesgo de heladas y placas de hielo en carreteras secundarias y zonas de montaña, donde la sombra engaña y el asfalto tarda más en secarse.
En casa y en la calle, la lógica es sencilla: revisar avisos oficiales, evitar rutas expuestas si no son imprescindibles y preparar pequeños detalles que ahorran sustos, como llevar ropa de abrigo extra, batería cargada y algo de agua si se viaja. En episodios así, lo básico funciona.
Más allá del evento concreto, Francis encaja en un invierno que alterna sequedad y golpes de agua muy concentrados. Meteorólogos y técnicos llevan tiempo señalando que la atmósfera se vuelve más inestable y que la planificación debe adaptarse, porque lo “excepcional” aparece con más frecuencia. El clima cambia el paso y la vida diaria necesita cambiar con él.





