Ruta 66: la mítica carretera cumple cien años. Es el momento de recorrerla o volver a hacerlo

Celebra el centenario de la Ruta 66 con nosotros. Un viaje por la historia, la cultura y los paisajes de América, desde Chicago hasta el Pacífico.

Son las siete de la mañana en Chicago y el lago Michigan tiene un brillo de acero. Giras la llave del coche de alquiler – suena una guitarra de los Stones – y en la guantera espera On the Road, con las esquinas dobladas. Un letrero discreto, “Begin”, te lanza a una promesa: una línea que cruza el mapa hasta el Pacífico.

Ruta 66: la mítica carretera cumple cien años. Es el momento de recorrerla o volver a hacerlo
Ruta 66: la mítica carretera cumple cien años. Es el momento de recorrerla o volver a hacerlo

En 2026, la Ruta 66 cumple cien años. Nació en 1926, recorre unos 3.940 kilómetros y atraviesa ocho estados, de Illinois a California. Se la llamó “la calle principal de América” y “The Mother Road”, bautizada así por Steinbeck. Fue desmantelada como carretera federal en 1985, pero sobrevivió como leyenda: tramos señalizados como Historic Route 66, gasolineras restauradas, moteles que encienden cada noche su neón.

Según el Servicio de Parques Nacionales, su conservación es un esfuerzo colectivo desde finales de los noventa; y, de acuerdo con el Congreso de EE UU, existe una comisión del centenario para coordinar las celebraciones de 2026. No es solo nostalgia: es patrimonio vivo, contado por murales, jukeboxes y acentos que cambian cada cien millas.

Un itinerario de postales imperfectas

La salida en Chicago huele a café y a goma nueva. En Illinois, el “Gemini Giant” vigila una vieja gasolinera; Missouri ofrece el 66 Drive-In de Carthage y las cuevas de Meramec; Kansas se cruza en un suspiro. Oklahoma despliega letreros de neón y museos de carretera; en Texas, los Cadillacs enterrados de Amarillo piden spray y foto. New Mexico mezcla taquerías con neón en Albuquerque; Arizona es Seligman —cuna del renacimiento de la Ruta—, Holbrook con su Wigwam Motel y burros callejeros en Oatman. Y después el Mojave, rectas que parecen no acabar, y el muelle de Santa Monica con su cartel de “End of the Trail”.

Entre parada y parada, microescenas: una familia mexicana que vende tamales junto a una pickup; un camarero que te rellena el café sin preguntar; dos argentinos bailando un slow al lado de una rocola. Lo cotidiano, a 65 millas por hora.

Cómo recorrerla hoy

Es mejor recorrerla en primavera u otoño: menos calor en el desierto y menos nieve en las zonas altas de Arizona e Illinois. En verano, el termómetro y las tormentas piden respeto; en invierno puede haber hielo. Se necesita tiempo: dos a tres semanas para saborearla. Un “coast to coast” en siete días existe, pero es otro viaje.

El vehículo ideal es un coche cómodo y con buen maletero; la moto emociona, pero cansa más. Lleva seguro con asistencia y, si vienes de España o Latinoamérica, permiso de conducir válido y, según el país, permiso internacional. Para la navegación, descarga mapas offline y, por si acaso, un atlas en papel. Evita las interestatales cuando puedas; sigue los carteles “Historic 66”, que a veces serpentean por pueblos.

Es recomendable hacer reservas en paradas como Blue Swallow (Tucumcari), Wigwam (Holbrook), moteles vintage en Williams o Santa Monica. Los fines de semana vuelan. En cuanto al dinero y normas: la gasolina suele ser más barata que en España, pero varía por estado; las propinas no están incluidas; la velocidad se mide en mph y los límites cambian a menudo.

Al final, no es tanto llegar al Pacífico como aceptar el ritmo: frases cortas de asfalto, coros de radio, silencios largos. La Ruta 66 enseña que el viaje se escribe entre canción y canción, con la ventana abierta y el libro en la guantera.

Gestione cookie