El ex-rey de España Juan Carlos I vuelve a ser noticia tras una entrevista con la cadena francesa France 3, en la que reconoce haber cometido “errores”, aunque asegura que no tiene remordimientos.
A sus 87 años y tras casi cinco años viviendo en autoexilio en Abu Dabi, el monarca reflexiona sobre sus 39 años de reinado (1975-2014) y sobre una vida marcada por luces y sombras.

Juan Carlos afirma que su intención siempre fue servir a España y a los españoles, aunque admite que en el camino descuidó a su familia: “Espero que me perdonen y que los españoles comprendan todo lo que hice” —declara—. laRegione Sin embargo, al ser preguntado sobre arrepentimientos concretos, responde con firmeza: “No, al menos trato de no tenerlos. Todos los hombres cometen errores, todos los cometen”.
Este sinceramiento llega en un momento delicado. Apenas unos días antes, España conmemoró los 50 años de la muerte del dictador Francisco Franco—la fecha que marcó la restauración de la monarquía—, un evento del que Juan Carlos fue excluido. laRegione+1 En la entrevista, el ex-rey recuerda su relación con Franco: afirma que, a pesar de las diferencias, el dictador conocía sus aspiraciones democráticas, y que le pidió mantener la unidad de España antes de morir.
También describe su primer encuentro con Franco: tenía nueve años, estaba en el Palacio del Pardo, y recuerda que vio un ratón, lo señaló, y esa inocente anécdota marcó el inicio de un vínculo que influiría en su destino. laRegione A través de sus memorias —el libro titulado Réconciliation, publicado recientemente en Francia—, Juan Carlos pretende ofrecer su versión de la historia, mostrar sus errores, sus dudas, sus contradicciones.
¿Redención? ¿Olvido? Un rey expuesto
La confesión de Juan Carlos llega en medio de un debate público intenso sobre su legado. Entre los errores reconocidos, hay un pasado turbulento marcado por escándalos financieros (donaciones millonarias del extranjero), relaciones personales polémicas, críticas por excesos y un alejamiento definitivo de la corona.

Al mismo tiempo, el ex-rey intenta reivindicar su papel en la transición democrática de España, su responsabilidad en momentos históricos difíciles, y su deseo de ser comprendido tras décadas de controversias. laRegione+1 Su declaración, cruda y sin maquillaje, abre preguntas: ¿es un intento de redención moral? ¿o una estrategia para limpiar su imagen antes de que su versión del pasado quede impresa en el papel?
Más allá de las razones, lo cierto es que Juan Carlos vuelve al centro del debate público, obligado a mirar cara a cara sus errores —y a pedir, implícitamente, perdón. Pero esta confesión también refleja una herida profunda: un hombre que reconoce fallos, pero que quiere ser recordado por lo que hizo bien, o al menos por lo que intentó.





