Carlos Saura Atarés nació en Huesca el 4 de enero de 1932 y falleció en Madrid el 10 de febrero de 2023. Fue uno de los directores más influyentes del cine español de los siglos XX y XXI.
Su vida y su obra reflejan pasión, compromiso y constante innovación artística. Desde joven mostró interés en la fotografía; ese gusto visual marcó todas sus películas. Creció durante la posguerra española, vivió en Cuenca, Barcelona y Valencia, y finalmente se trasladó a Madrid para formarse en cine.
Esa formación incluyó fotografía, dirección y estética visual que lo definieron como alguien que no solo contaba historias, sino que las pintaba con luz, sombras y colores.
Comenzó con cortometrajes en los años 50 y su primer film con historia completa fue Los golfos (1960), una película sobre jóvenes marginados en la periferia de Madrid. Desde allí, Saura exploró tensiones sociales, conflictos internos del individuo, memoria histórica y la represión, siempre con un estilo poético. Su colaboración con el productor Elías Querejeta fue clave: le permitió libertad creativa. También su relación artística (y personal) con Geraldine Chaplin tuvo influencia grande. Ella protagonizó muchas películas que hoy son clásicas.
A lo largo de su carrera, Saura no se quedó en un solo género. Hizo drama social, películas psicológicas, obras con elementos de fantasía, y también musicales y cultura popular, especialmente explorando la danza, el flamenco y la música española. Películas como Cría cuervos, Elisa, vida mía, Los ojos vendados muestran cómo combinaba lo íntimo con lo universal. También se interesó por adaptaciones literarias, tradiciones y patrimonio cultural, siempre con una mirada crítica al pasado.
Obtuvo muchos premios nacionales e internacionales. Fue candidato al Oscar al Mejor Film Extranjero varias veces — Mamá cumple cien años, Carmen y Tango fueron algunas de estas candidaturas. Pese a no ganar el Oscar, su prestigio creció mucho. Ganó también premios en Cannes, Berlín y otros festivales importantes. Su película Deprisa, deprisa (“In fretta in fretta”) ganó el Oso de Oro en Berlín en 1981.
El estilo de Saura se define por su elegancia visual, su uso simbólico del color, el silencio, los planos largos, los espacios interiores que reflejan conflictos internos. Su cine no busca siempre respuestas fáciles, sino preguntas; invita a pensar, a mirar dentro del personaje y dentro de la historia del país. Su voz cinematográfica es personal, pero su temática es colectiva: el dolor de la memoria, las heridas de la dictadura, las relaciones familiares, el paso del tiempo.
Su legado hoy se siente en muchos cineastas españoles que lo citan como inspiración. También en quienes estudian cine; sus películas se analizan en universidades, se reestrenan en festivales, se discuten en crítica especializada. Por su forma de unir arte y compromiso, Carlos Saura no fue solo un director, fue un referente.
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